3 razones por las que sí funcionan las terapias en línea

Desde que, según tengo uso de razón, existe internet yo he sido una mega fan. A la vanguardia totalmente. Hasta al primer noviecito que tuve lo encontré por allá en los noventas en ICQ, una plataforma online de chat. He conseguido trabajos, apartamentos y, sí, uno que otro novio también por internet. He construído amistades cibernéticas profundas con personas que jamás he visto frente a frente. Sin embargo, como Psicóloga jamás me imaginé que las terapias online pudieran funcionar.

Para mí, era el necesario el contacto cercano. Todo el protocolo que bien me había enseñado el enfoque psicoanalítico que me sedujo en mis años de universidad. Distancia, el marco, la transferencia. Y, así, nunca contemplé la posibilidad de ofrecer mis servicios, ni de recibirlos, hasta que viví en Alemania.

En el año 2012 llegué a Munich y, en ese entonces, no hablaba el idioma y me defendía perfectamente en inglés. A mi siempre me han encantado los procesos terapéuticos. Estudiante y paciente eterna porque considero que la complejidad de mi mente (y de mi alma) es fascinante. Y busqué y busqué y busqué opciones en esa ciudad alemana que yo tanto amaba, para continuar mi desarrollo personal, para sanar, para aprender. Y todo lo que encontraba eran dead ends. Mil ofertas maravillosas, pero todas en alemán.

¿Cómo podía yo desvelar mis sentimientos más profundos en alemán? ¿Cómo podía yo no malentender lo que la terapeuta me dijera? ¿Cómo podía llorar con toda la fuerza latina y árabe que corre por mis venas? ¿Cómo me iba a hacer entender?

Estas eran algunas de las preguntas que no me dejaban en paz. Yo necesitaba conectar con muchas heridas que me pedían a grito que las mirara. Yo quería ir a terapia. Yo quería hablar con alguien neutral y no encontraba nada. Como las coincidencias de la vida son perfectas, mi amiga Cristina, otra maravillosa psicóloga madrileña, acababa de empezar una maestría en un instituto en Madrid. Y fue ella quien me recomendó a Andrea, una dulce malagueña que se convertiría, desde ese momento en mi terapeuta online.

La primera vez que Andrea y yo nos vimos por Skype me pareció un poco raro. Yo, siendo psicóloga también, no tenía muy claro cómo iba a funcionar. Pero funcionó. Y duré en un proceso increíble y sanador en donde conecté, a profundidad como me gusta, con mi niña interior, casi dos años. Lo que sané y aprendí desde mi cama en Munich con Andrea en su despacho en Madrid, ha sentado una de las bases principales del trabajo que hago hoy en día. Qué gratitud siento por ella siempre porque me demostró que las distancias, para el alma, no son nada.

Cuando llegué a Barcelona, empecé a ofrecer mis servicios como Psicóloga Holística online. Ahí, me pareció que la cosa podía ser más complicada porque yo, además, trabajo temas energéticos. ¿Cómo podía hacer una constelación familiar desde el computador?

Mis ganas de poder servirle a personas en distintas latitudes, menos mal, fue más grande que mis dudas, y hoy he tenido el regalo de acompañar a cientos de personas alrededor del mundo en sus procesos terapéuticos. Yo quería poder ofrecerles a personas que habían emigrado de sus países natales, la posibilidad de tener terapia en su propio idioma o, por lo menos, en un idioma en el que se sintieran lo suficientemente cómodos para abrir sus almas.

Hoy en día, solo trabajo online, y, te prometo, que el impacto en las vidas de las personas es tan potente y tan cercano como si estuviéramos sentados en el mismo sofá. Incluso muchas de las sesiones que yo tengo con mi adorada terapeuta Pilar que, como yo, vive en Barcelona, son online.

Quizá, tú, como yo, también tienes dudas sobre si en realidad funcionan las terapias en línea y yo vengo a darte las que, para mí, son las 3 principales razones por las que sí funcionan:

1. Hay una enorme optimización de tiempo, porque te ahorras el tiempo del desplazamiento, no tienes que ir ni llegar a ningún lugar. Esto es tiempo valioso que puedes emplear en otras actividades que, también, te enriquezcan.
.2. Puedes estar desde la privacidad y comodidad de tu casa. En tus pijamas si lo prefieres. Con tu manta favorita y tu taza de chocolate caliente. Puedes descansar después de la sesión si necesitas procesar y no tienes que preocuparte con mobilizarte.
3. Las distancias no existen, por lo tanto, no tienes que limitarte a trabajar con las personas que ofrezcan sus servicios en tu ciudad. Puedes, literalmente, trabajar con quien tú quieras. Alguien que esté en Kuala Lumpur puede ser el terapeuta de tus sueños y ahora lo único que los separa es un click.

Como terapeuta y como paciente, te invito, de corazón, a que lo intentes. Si gracias a las redes has conectado con alguien que te encanta, pero no está en tu ciudad, pregúntale si ofrece sesiones online. Si tienes un terapeuta que amas, pero te vas a mudar de país, pregúntale si pueden seguir teniendo sesiones online.

Si no te gusta, puedes regresar a tener sesiones presenciales, pero, yo estoy convencida que, cada vez más, en un mundo globalizado como el nuestro las terapias online marcan la pauta. Yo he podido comprobar en carne propia el impacto tan poderoso que, a través de una pantalla se puede hacer en la vida de alguien.

Si tú ya has tenido terapias online, cuéntanos, ¿qué te pareció?

 

Shadya Karawi-Name Discovering Therapy Co-fundadora y Psicóloga Holística

Soy Psicóloga Holística, Escritora y Emprendedora en serie. Mi misión es inspirar a las personas a que vivan una vida que realmente amen, a que tengan relaciones extraordinarias y a que recuerden que la magia de la vida siempre nos acompaña. Lo hago a través de mis sesiones individuales y grupales, las charlas, talleres y conferencias que doy y el contenido que comparto a diario en mis redes sociales.