¿Es tu mente un ambiente obeso-génico?

Leyendo el otro día acerca de Coaching nutricional para niños, me encontré con un término muy interesante: “ambiente obeso-génico” del cual hoy te quiero platicar por que aunque en el libro hablan acerca de él a manera de espacio físico, también creo que exista un ambiente obeso-génico emocional. 

Para ir derivando de un concepto a otro empecemos por el de ambiente obeso-génico que dice textualmente: “Es el conjunto de factores externos que nos rodean que puede conducir al sobrepeso u obesidad. Así, un ambiente obeso-génico puede ser aquel que estimule el sedentarismo por estar colmado de tecnología que facilita el «no esfuerzo humano» o bien, aquel que nos incentiva a comer más y de mala calidad”.

De entrada el término se refiere como te lo comenté al inicio a espacios físicos por ejemplo la existencia de maquinas expendedoras o vending machines en los lugares de trabajo, escuelas, etc. donde además lo que contienen es todo menos saludable: papitas fritas, chocolates, dulces, refrescos, etc. sin embargo si lees la definición, ésta abarca mucho mas porque se refiere a todo aquello que en aras de llevar la bandera de la tecnología convierte los eventos mas simples en una suma de cosas que nos llevan al sedentarismo tal como los drive-thru de los restaurantes, o servicios como Uber eats donde con solo un par de clicks puedes accesar a tu comida favorita sin siquiera tener que moverte del sillón (solo cuando tengas que salir por ella jaja). 

Sin embargo, quiero agregar otro ramo diferente al físico, donde podemos voltear a ver a la tecnología como la “culpable” de los problemas de obesidad que la humanidad enfrenta (tono sarcástico) y no voltear a ver el ambiente obesogénico que nosotros mismos generamos al no atender ni crear consciencia de nuestras emociones y simplemente buscar la manera de anestesiarlas, desviarlas o apagarlas momentáneamente. A esto yo le llamaría “ambiente obesogénico emocional” y tiene raíz justamente en nuestras emociones, las cuales nos acompañan a todos lados, no hay manera de que llegues al trabajo y dejes lo que te aqueja de tu casa fuera de tu trabajo y viceversa, cargamos nuestra mente, nuestro cuerpo y nuestro espíritu y nuestro corazón con ideas, pensamientos, juicios y emociones que no transitamos, que no nos permitimos vivir, pareciera que hoy le tenemos miedo a sentir y a enfrentar nuestras emociones, las emociones fueron hechas para ser sentidas no retenidas, sin embargo actualmente es mucho mas fácil correr a la tienda y comprar un pan, unas patas fritas, ir a un bar y llenarse de alcohol, o asaltar la despensa y el refrigerador para llenarte de comida y anestesiar el dolor. 

Cuantas veces llegas a una reunión y cuando los demás te preguntan: ¿Cómo estás? ¿De tu boca salen puras quejas y problemas, hablas de lo mal que va toda tu vida, de la mala suerte que tienes, y de como todo va de mal en peor… que crees que eso le causa a tu mente y a tu cuerpo? Químicamente hay un aumento en el nivel de cortisol lo que hace que tus glándulas suprarrenales, tu páncreas y tu hígado trabajen en urgencia para nivelar y equilibrar la química de tu cuerpo y mental y emocionalmente justo lo que estás haciendo es crearte un ambiente obesogénico produciendo a través de tus palabras una realidad horrible, incomoda y dolorosa la cual obviamente querrás evadir o por lo menos anestesiarte y olvidarte por un momento de ella. 

Por esto, es de vital importancia que hoy te detengas y veas con que alimentas a tus 4 cuerpos (físico, mental, espiritual y energético), ya que de nada sirve que pongas suma atención a lo que comes, si en tu mente solo habitan pensamientos autocríticos, destructivos, mezquinos y de queja, que diferencia hay entre caminar a una maquina expendedora de comida chatarra y tener una conversación interna contigo mismo donde te maltratas, te humillas o te descalificas? ¡Ninguna!

Tu palabra crea, y se convierte en palabra desde que, en tu mente es un pensamiento, en tu cuerpo es una sensación física, en tu campo energético es una vibración o en tu corazón es una emoción y cuando le pones nombre, ahí justo ahí empiezas a crear tu realidad, mucho antes de que salga aún una palabra de tu boca… que palabras salen de tu boca? ¿Con que energía, pensamientos, emociones o alimentos nutres tus 4 cuerpos? ¿De verdad los nutres o solo los alimentas? Desde los mensajes del agua de Masaru Emoto,  pasando por la Ontología del Lenguaje de Rafael Echeverría y llegando al estudio de la autocompasión de Kristin Neff, en todas las corrientes actuales y no tan actuales se habla de como la realidad se crea de dentro hacia afuera, idea que impera desde tiempos inmemoriales en oriente pero que en occidente es exactamente a la inversa, queremos que la paz, la tranquilidad, la plenitud, el amor, la compasión, el éxito, vengan de afuera y nos “llene” y al no encontrar esa satisfacción en el exterior nos hemos volcado a llenarlo con harina, carbohidratos, azucares, alcohol y tantas cosas creadas justo para eso para llenar y en algunos casos rellenar todos los huecos que sentimos incapaces de llenar por nosotros mismos convirtiendo nuestra propia mente en un ambiente obesogénico, donde nuestros pensamientos y emociones descontrolados nos llevan a buscar una salida en lugar de aprender a hacernos responsables y a manejarlos, pero estamos tan ocupados en inmersos en la carrera de “nunca es suficiente” que pareciera que no hay tiempo para nada mas: no hay tiempo para sentir, para conectar, para explorar; cuando estoy dando entrenamiento de sala, no deja de sorprenderme la incapacidad que ha desarrollado de la gente para describir como se siente, para bien y para mal, pareciera que la majestuosidad de la gama de emociones que los seres humanos somos capaces de sentir se resume a: bien o mal, y claro no es de esperarse que esta incapacidad sea llenada por factores externos por lo que al final del día no importa como te sientas: la tristeza, la desolación, la nostalgia, la desilusión la desesperanza, no importa el nombre ni como se sienta, al final todo puede ser “llenado” con comida, o alguna otra cosa. 

Debemos de parar de echar responsabilidades hacia afuera y empezar a hacernos responsables de nuestras emociones y pensamientos: ¿Qué haces con tus emociones? ¿Las aceptas, enfrentas y las dejas ir sabiendo que no son tuyas, que no te pertenecen y que tampoco te definen como persona? ¿O peleas incansablemente por no sentirte de tal o cual manera, lo que hace que inevitablemente caigas en ansiedad, depresión, frustración, por sentirte incapaz de cambiar tu estado de ánimo, lo que te lleva a buscar la forma de evadir lo que está ocurriendo y entonces recurrir al alcohol, drogas, atracones de comida o algún otro tipo de exceso o adicción? 

Las emociones fueron hechas para ser vividas, no retenidas, no te pertenecen ni te definen, simplemente son sentimientos pasajeros, como burbujas de jabón, las cuales si observas con atención en poco tiempo se reventarán en el aire y desaparecerán, o puedes decidir si te aferras a ellas haciéndolas permanecer en ti y permitiendo que dejen secuelas, y es justamente donde yo te pregunto: tu cabeza es un ambiente obeso génico? ¿Es un lugar donde todas las emociones son bienvenidas y te permites experimentarlas para luego dejarlas ir? O así como dice la definición inicial, con una pequeña adaptación: ¿Tu cabeza es un ambiente que facilita se estimule el sedentarismo emocional por estar colmado de maneras de evadir que facilitan el «no esfuerzo o responsabilidad» o bien, aquel que nos incentiva a comer más y tener pensamientos y actitudes de mala calidad? 

Empieza a poner atención a esa parte de ti que no vas a entrenar en una escuela de negocios, en un diplomado o con una maestría, sino con crear consciencia para escucharte, cuidarte y conocerte, el hacerte cargo de tus emociones es parte de la inteligencia emocional y lamentablemente es a lo que menos le invertimos porque pareciera que al final del día no le aumentará 0’s a tu cheque, lo que si le aumentará será calidad, congruencia, calidez y tranquilidad a tu vida y a tu entorno personal, empresarial y laboral.

Cristina Porras(Autor invitado) Coach Nutricional y de Vida

Me dedico al coaching de vida, me apasiona el comportamiento humano, sus ideas, sus hábitos y sobre todo la manera en la que lo nutrimos física, mental y espirutualmente lo que me ha llevado a enfocarme en la práctica de Mindfulness, mindfulness eating y meditación convirtiéndome en el resultado de mi propia experimentación y dándome herramientas para acompañar a las personas al desdubrimiento de su grandeza.