¿Qué es el síndrome FOMO y el JOMO?

Las nuevas generaciones han nacido en un mundo interconectado, son nativos digitales; parecería que todos llevamos una mini computadora en el bolsillo. Tenemos infinidad de perfiles en distintas redes sociales y nos pasamos el día publicando en ellas y, sobretodo, viendo qué publican los demás.

Hace algunas décadas esto no era normal. Las actividades habituales de adolescentes y jóvenes transcurrían lejos de pantallas y dispositivos móviles. Nuevas oportunidades traen consigo nuevos desafíos.

Si bien la tecnología ha traído inmensos avances también se puede usar de forma indebida o incluso llegar a generar adicción. ¿Cuántas veces al día miras tu móvil?¿Sabías que la opción de refrescar y no saber qué aparecerá de nuevo en twitter, instagram, facebook se creó copiando la modalidad de las máquinas tragamonedas?

Según datos del 2017 de la Royal Society of Public Health, 91% de jóvenes entre 16 y 24 años utilizan las redes sociales. El uso de estas plataformas puede aumentar la ansiedad, la depresión y alterar los ciclos de sueño. De hecho, siete de cada 10 jóvenes afirma que las redes le han provocado alguna vez ansiedad. Sería razonable asumir que en los últimos tres años la utilización de redes sociales por parte de adolescentes no ha disminuido, sino más bien aumentado. Aumentando consigo, todas las consecuencias negativas que su uso conlleva.

Es en este escenario que surge el FOMO. Su sigla en inglés viene de la frase “Fear Of Missing Out”. Si bien no tiene una traducción exacta, es algo así como “el miedo a quedarse por fuera”. Básicamente, se trata de la sensación de ansiedad que experimenta alguien cuando siente que se está perdiendo de algo.

Pero no son los adolescentes y jóvenes los únicos afectados, 56% de los usuarios de redes sociales, sienten FOMO, muchos de ellos sin ni siquiera ser conscientes de ello. Sí es cierto que entre los millennials las cifras son aún más alarmantes, afectado a siete de cada diez personas, según una investigación de Trustpulse. El FOMO no afecta a todas las personas de la misma forma. A algunos les genera envidia, a otros celos y otros sienten decepción. La presión por “vivir una vida perfecta” y sobre todo mostrarla es tal, que el 40% de las personas entrevistadas confiesan haber hecho al menos una compra al año con el único objetivo de compartirla en las redes sociales.

O sea que podemos decir que el FOMO tiene serias consecuencias en cómo nos sentimos, al punto tal, de influenciar cómo gastamos nuestro dinero.

Muchos se preguntarán, ¿Qué lo provoca? Depende. Lo que más genera sentimientos de malestar son los posteo de viajes de otras personas. Sería interesante preguntarse si con la pandemia actual esto ha disminuido o aumentado. ¿Nos afecta más ver constantemente gente de vacaciones en lugares paradisíacos?¿O ver menos personas haciendo turismo, pero saber que en este contexto muy pocos se lo pueden permitir?
Otra fuente de FOMO son los eventos. Ya sea conciertos, festivales, fiestas. Hace varios años, si no había una celebración y no te invitaban puede que te sintieras mal. Hoy en día, el malestar aumenta cuando no solo te sientes mal por no estar invitado, sino que encima tienes que ver un montón de fotos y videos sobre ese evento al que no pudiste ir.

Por último, la tercera temática que más genera FOMO en las redes sociales son los posteo sobre comida. Poder ver que alguien está comiendo una ensalada te haga sentir culpable por esa hamburguesa que comiste ayer o te sientas decepcionado de no haber cumplido el compromiso de comer más sano.
Al igual que alguien suba una foto comiendo en un restaurante delicioso al que no has podido ir y eso te genere envidia.

Es un poco como el efecto mariposa. Compartimos algo en las redes y realmente no tenemos idea qué efecto puede generar en el otro. Solo podemos hacernos cargo de qué es lo que estamos consumiendo, qué contenido vemos a diario y cómo esto nos puede llegar hacer sentir.

En cuanto a sitios, Facebook lleva la delantera. El 72% de los encuestados dicen que esta app les produce FOMO. El segundo lugar es un empate entre Instagram y Twitter con el 14% respectivamente. Por último se menciona Pinterest con un 8%. Sería interesante ver cómo está afectando la nueva plataforma de Tik-Tok a sus consumidores, sobre todo teniendo en cuenta que lo consume un público sumamente joven y por lo tanto, peligrosamente influenciable.

Son raros los juegos que nos juega la mente. Porque si nos detenemos a pensarlo, sabemos que esas vidas cromáticamente perfectas no son reales, que todo es un show, una puesta en escena. Que detrás de esa selfie hubo varios o muchos intentos, existe el Photoshop, el maquillaje, los fotógrafos profesionales, los focos, pero igual dejamos que esto nos afecte.

¿Cuántas personas se despiertan y lo primero que hacen es agarrar el móvil y mirar las redes?¿Qué clase de día tendrás si el contenido que consumes a diario te genera FOMO?
Existen diferencias según la edad. A los jóvenes parece generales más FOMO perderse eventos. Siete de cada diez afirma chequear las redes varias veces al día por miedo a perderse algún acontecimiento. En los últimos dos años se ha duplicado la cantidad de tiempo que pasa la gente en las redes.
A los mayores, parecen afectar más los posteo que tienen que ver con cosas materiales. El story de su vecino que se compró un coche último modelo o las fotos de su ex compañero de clase que se compró una casa nueva de varios pisos.

Este nerviosismo o ansiedad que nos generan las redes no debe normalizarse. No es sano que forme parte de nuestro día a día. Como respuesta, en el 2018 surge el JOMO, que en inglés sus siglas hacen referencia a “Joy of Missing Out”. JOMO, es un sentimiento de alegría por perderse de algo o no formar parte de ello. Viene a representar a todas aquellas personas que no tienen la necesidad de sentirse parte de un grupo o “agradar y entretener a sus seguidores”. Reivindican la importancia de pasar tiempo con ellos mismos y hacer sus propios planes. Aceptar sólo aquellas invitaciones que realmente resuenan con ellos y no solo ir a un lugar porque es “instagrameable”.

Pero entendemos que el JOMO puede que no sea para todo el mundo o quizás es un objetivo muy difícil para alcanzar a corto plazo. Por lo cual te dejamos algunos consejos más prácticos e inmediatos que puedes empezar a practicar el día de hoy para cuidarte del FOMO.

5 Consejos anti FOMO:

Haz un détox digital

Existen distintas formas de hacerlo, solo tienes que encontrar la que más se adapte a ti. Puedes decidir estar 24 horas sin usar la tecnología, desconectar por un día de las pantallas y volver a practicar otros hobbies que puede que hayas dejado abandonados. Si decides esta opción, acuérdate de informarle a tus seres queridos para que no se alarmen cuando nos contestes el móvil.
Otra opción puede ser desinstalar alguna app de tu móvil y decidir no usarla por cierto tiempo o solo entrar desde el ordenador.

Deja de seguir gente

Fíjate qué personas o clase de cuentas sigues. Deja de consumir el contenido que te genera sensaciones o sentimientos negativos.

Se consciente del uso de tu tiempo

Muchas veces ni nos damos cuenta de todo el tiempo que pasamos enganchados. Es importante que sepas en qué y cómo pasas tu tiempo. Algunos móviles te muestran cuánto tiempo pasas en cada aplicación o puedes bajar una aplicación que lo mida y te lo muestre.

Límites de tiempo

Si mediste el tiempo y quieres hacer algunos cambios, este es el siguiente paso a seguir. Algunas apps como Instagram tienen la opción de poner una alarma cuando llegas a cierto límite de tiempo. También podés bajar una app aparte donde puedas poner un límite de tiempo y una alarma para distintas apps.

Empieza tu día diferente

Que mirar las redes no sea lo primero que hacés cada día al despertar. Intenta comenzar el día con algo más inspirador y positivo. Ya habrá tiempo para ponerte al día con qué está haciendo cada quién.

Las redes sociales y las nuevas tecnologías son una gran bendición. Han permitido que podamos mantenernos conectados en estos tiempos tan extraños. Pero es importante recordar que son una herramienta y como tal, nosotros tenemos que usarlas y no ella a nosotros. El tiempo es muy preciado, elijamos con consciencia en qué lo gastamos.

Valentina Carbajal Periodista y comunicadora

Periodista, comunicadora y creadora de contenido, no hay nada que me apasione más que escribir. Me encanta poder explorar distintas temáticas y empatizar a través de la palabra.