¿Sabes si sufres de estrés postráumatico?

“Tienes que admitir que estás roto antes de que puedas sanar”

LeCrae

¿Acaso sufro de estrés postraumático?

Hace casi tres meses mi mamá falleció después de un largo año de batalla, médicos, hospitales, dolor físico y emocional. Al día de hoy es muy dificil para mi dejar de repetir una y otra vez las imágenes dolorosas de todo el proceso en mi cabeza, sobre todo las de los últimos días. Despierto en la noche con pesadillas, tengo insomnio, me cuesta sentir cercanía con las personas, evito el contacto social (muy adoc a la situación sanitaria actual) muchas veces estoy agotada, muchas otras estoy enfadada y algunas otras me siento culpable o tengo ataques de ansiedad.

Aunque creo que tuve tiempo para aceptar y prepararme para la pérdida, la intensidad de la situación y el hecho de vivir por primera vez la muerte de un ser querido me han llevado a experimentar emociones posteriores que estoy aprendiendo a gestionar, un día a la vez.

Me pega fuerte en cualquier momento, al oler algo que me recuerde a ella, al ver una serie de televisión, cuando veo sus fotos, cuando hablo de ella. Quizá sí, es parte del proceso de duelo pero hay algo más: Hace un par de semanas en una sesión, mi terapeuta me preguntó si había considerado la idea de que quizá lo que me está pasando está relacionado con un trastorno de estrés postráumatico.

A partir de allí, vino la conciencia y seguro poco a poco llegará la sanación. Por eso me gustaría compartir contigo lo que he aprendido acerca de este trastorno y lo que me ha funcionado a mi para sentirme un poquito mejor cada día que pasa.

¿Qué es un trauma?

Un trauma físico o emocional es un shock, algo que nos golpea con fuerza y deja huella. Todos hemos experimentado momentos en los que nos hemos sentido atemorizados, lastimados o en peligro, sucesos dolorosos que nos marcan. Una pérdida, un atentado, una guerra, una ruptura, un accidente, un abuso.

¿Qué sigue despúes del shock?

Sentirnos vulnerables, ansiosos o asustados después de un evento traumatizante es absolutamente normal y muchas personas siguen adelante sin necesidad de ninguna ayuda o tratamiento ¿Pero qué pasa cuando el suceso es tan fuerte que después de un tiempo no nos deja seguir adelante y nos inhabilita a volver a vivir plenamente?
Seguramente sufrimos de estrés postraumático en cierto nivel, un trastorno de ansiedad que aparece después de un evento traumatizante, es bueno mencionar que este trastorno puede aparecer justo después del evento que nos provocó un trauma o tiempo después, por ejemplo, justo después de que mi mamá falleció yo me sentía fuerte y de alguna manera anestesiada, no ha sido hasta meses después que empiezo a sentir los efectos emocionales de una pérdida tan fuerte.

Entonces ¿Cómo saber si sufrimos de estrés postraumático?

Para mi fue muy importante identificar lo que me estaba pasando para empezar mi proceso personal de sanación.

Si has experimentado alguno o todos estos síntomas por al menos 1 mes y están trayendo complicaciones para vivir normalmente, habla con un profesional, busca ayuda, no tienes que pasar por esto solo:

1. Recuerdos intrusivos

Recuerdos recurrentes, involuntarios y angustiantes del hecho traumático. Revivir el hecho como si estuviera sucediendo otra vez (reviviscencia). Sueños perturbadores o pesadillas. Angustia emocional grave o reacciones físicas a las cosas que te recuerdan el suceso.

2. Evasión

Tratar de evitar pensar o hablar acerca del suceso traumático. Evitar lugares, actividades o personas que te recuerden el suceso traumático. Cambios negativos en el pensamiento y en los estados de ánimo.

3. Cambios en el pensamiento y estados de ánimo:

Pensamientos negativos sobre ti mismo, otras personas, o el mundo en general. Desesperanza acerca del futuro. Problemas de memoria, incluso no recordar aspectos importantes del suceso traumático. Dificultad en mantener relaciones cercanas. Sentirte distanciado de tus familiares y de tus amigos. Falta de interés en las actividades que antes te gustaban. Dificultad para sentir emociones positivas. Sentirte emocionalmente insensible

4. Cambios en reacciones físicas y emocionales:

Asombrarte o asustarte fácilmente. Estar siempre alerta al peligro. Conducta autodestructiva, como por ejemplo beber en exceso o conducir demasiado rápido. Trastornos del sueño. Dificultad en concentrarte. Irritabilidad, arrebatos de ira o conducta agresiva. Sentimientos abrumadores de culpa o vergüenza.

¿Por dónde empezar? Pasos hacia la recuperación

Terapia

Tu terapeuta puede ayudarte a desarrollar capacidades para manejar el estrés para enfrentar mejor las situaciones estresantes y afrontar el estrés en tu vida.
También puede ayudarte a tener control de la sensación de miedo duradero después del evento traumático. Tú y el profesional de cuidado de la salud pueden analizar qué tipo de terapia o combinación de terapias pueden satisfacer tus necesidades de la mejor forma.
Puedes probar la terapia individual, en grupo o ambas. La terapia en grupo puede ofrecer una manera de conectarte con otros que están atravesando experiencias similares.

Herramientas para sentirte mejor

Técnicas de respiración, meditación, yoga, mindfulness, apostar por hábitos saludables, descansar. Todas las herramientas que puedas aplicar y que sientas que te ayudan a sentirte más en calma.

Rompe el ciclo

Trata de romper el ciclo, cuando te encuentres en un momento donde pensamientos negativos te invaden o te sientes muy ansioso, camina, escucha un poco de música. Trata de recordar que es lo que te trae alegría. Un pasatiempo, un libro, tu serie favorita. Toma un descanso. Respira.

Recontar la historia

Es bueno reprogramar a nuestra mente, re contarnos la historia más allá del dolor, generar nuevos recuerdos. Poco a poco, cambiar el discurso.

Rodéate de tus seres queridos

No es necesario que hables de lo que pasó, en la medida que puedas, trata de no evitar a tu seres queridos. Rodéate de su cariño y comprensión. El amor es la fuerza más sanadora que existe.

Paciencia y amor hacia ti mismo:

No tienes que sentirte bien inmediatamente, tomate tu tiempo, sé paciente contigo mismo, regalate compasión y cariño. Lo que estás pasando no es nada fácil. No importa si hoy no estás al 100%, no importa que te canses más de lo normal, todo lo que sientes no está bien ni está mal sólo es.

No olvides. No estás solo en el proceso. Siempre puedes pedir ayuda. Expresar lo que sientes y saber que tu salud mental va primero. Tú puedes. Eres fuerte y vales mucho.

Luisa Argueta